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Duelo migratorio: qué es, síntomas y cómo afrontarlo

Pendiente: borrador preparado como base; Ana María debe revisarlo, completarlo y firmarlo antes de publicar. [[TODO]]

El duelo migratorio es el proceso emocional que vives al dejar tu país: echas de menos a tu gente, tu idioma, tus paisajes y la persona que eras allí. No es una enfermedad, sino una respuesta natural a muchas pérdidas a la vez, que puede doler durante años y reactivarse con cada viaje, noticia o despedida.

Emigrar suele contarse como una historia de oportunidades: un trabajo mejor, unos estudios, seguridad, un futuro para los hijos. Y a menudo lo es. Pero casi nunca se habla de la otra cara, la de todo lo que se queda atrás. Ese «quedarse atrás» tiene nombre: duelo migratorio.

En este artículo te explico qué es, cómo se manifiesta, en qué se diferencia del llamado síndrome de Ulises y qué puede ayudarte a atravesarlo.

¿Qué es el duelo migratorio?

El duelo migratorio es la reacción emocional ante las pérdidas que trae consigo emigrar. No se pierde a una sola persona, como en el duelo por fallecimiento, sino muchas cosas a la vez: la cercanía de la familia, el idioma con el que piensas, la comida, el clima, el lugar que ocupabas en tu comunidad.

El psiquiatra Joseba Achotegui, de la Universidad de Barcelona, lleva décadas estudiando la salud mental de las personas migrantes. Él describe este duelo como parcial, recurrente y múltiple:

  • Parcial, porque lo que pierdes sigue existiendo. Tu madre sigue ahí, tu ciudad sigue ahí. Puedes llamar, volver de visita. Eso alivia, pero también hace que la herida no termine de cerrarse.
  • Recurrente, porque se reactiva: con cada viaje, con cada despedida en el aeropuerto, con una mala noticia que llega desde lejos.
  • Múltiple, porque afecta a muchas áreas de tu vida al mismo tiempo.

Quien emigra no deja de pertenecer a su tierra de un día para otro. Durante un tiempo, a veces largo, vive entre dos orillas.

¿Qué se pierde al emigrar? Los siete duelos

Achotegui agrupa las pérdidas de la migración en siete duelos. No todas las personas los viven igual ni con la misma intensidad, pero ponerles nombre ayuda a entender por qué duele tanto:

Duelo Qué se echa de menos
La familia y los seres queridos Los abrazos, las conversaciones de sobremesa, estar presente en los momentos importantes
La lengua Expresarte con matices, el humor, las palabras de casa (aunque se hable el mismo idioma, cambian los acentos y los giros)
La cultura Las costumbres, los valores, las fiestas, la forma de relacionarse
La tierra Los paisajes, la luz, el clima, los olores
El estatus social El trabajo para el que te formaste, tu red de contactos, el reconocimiento que tenías
El grupo de pertenencia Sentirte parte de un «nosotros», no ser «el de fuera»
Los riesgos para la integridad física Los peligros del viaje y de los primeros tiempos, la inseguridad, los trámites

Para muchos colombianos y latinos en España, por ejemplo, el idioma compartido facilita las cosas, pero no evita el choque: otro ritmo, otras formas de hablar, otro humor. Hablo más de esto en Emigrar a España: ansiedad, soledad y el choque de los primeros meses.

¿Cuáles son los síntomas del duelo migratorio?

El duelo migratorio no tiene una lista cerrada de síntomas, porque no es un diagnóstico. Pero hay experiencias que se repiten con frecuencia en las personas que acompaño:

  • Tristeza y nostalgia que aparecen de golpe: una canción, un olor, una foto.
  • Sensación de no ser de ningún sitio: aquí no terminas de encajar y allí ya no es igual.
  • Culpa por haberte ido, sobre todo si tus padres son mayores o si alguien enfermó.
  • Cansancio y preocupación constante: papeles, trabajo, dinero, el qué pasará.
  • Irritabilidad o apatía, a veces sin entender bien por qué.
  • Molestias físicas: dolores de cabeza, problemas de sueño, tensión muscular.
  • Idealizar el país de origen o, al contrario, rechazarlo.

Muchas de estas reacciones son esperables. Se vuelven más preocupantes cuando duran mucho, te impiden funcionar en tu día a día o se acompañan de una tristeza profunda y continua. En ese caso conviene consultar, porque a veces el duelo migratorio se entrelaza con ansiedad o depresión.

¿Qué es el síndrome de Ulises y en qué se diferencia?

El síndrome de Ulises (su nombre técnico es «síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple») es un concepto que propuso Achotegui para describir lo que ocurre cuando el duelo migratorio se vive en condiciones extremas.

Según su descripción, aparece cuando a las pérdidas de la migración se suman estresores muy intensos y prolongados: la soledad por la separación forzada de la familia, el fracaso del proyecto migratorio, la lucha diaria por sobrevivir y el miedo constante, por ejemplo por no tener papeles.

La diferencia es importante:

  • El duelo migratorio forma parte de casi cualquier migración. Es una experiencia humana, no un trastorno.
  • El síndrome de Ulises describe una situación de estrés límite. El propio Achotegui lo sitúa en la frontera entre la salud mental y la psicopatología: no lo considera una enfermedad mental, pero sí un estado de sufrimiento que necesita atención y apoyo.

Si te reconoces en esta segunda descripción, no es una debilidad tuya. Es la respuesta de una persona sometida a una carga que supera lo que cualquiera podría sostener sin ayuda.

¿Cómo se vive el duelo migratorio siendo colombiano o colombiana?

Cada historia es única, pero hay matices que escucho a menudo en quienes han salido de Colombia:

  • La familia como centro. Para muchos colombianos la familia extensa es el corazón de la vida cotidiana. Perderse cumpleaños, bautizos o el último tiempo de un abuelo duele de una manera particular.
  • Las razones de la salida. No es lo mismo irse por elección que salir por inseguridad, violencia o falta de oportunidades. Cuando la partida no fue del todo libre, el duelo puede mezclarse con miedo, rabia o heridas antiguas.
  • El duelo a distancia. Recibir la noticia de una muerte y no poder viajar al entierro es una de las experiencias más duras de la migración. Ese duelo, sin ritual ni abrazo, necesita su propio espacio.
  • Los que se quedan. El duelo no es solo de quien se va. Padres, hermanos y abuelos también lo viven. Lo cuento en El duelo de los que se quedan.

¿Cómo afrontar el duelo migratorio?

No hay recetas, y tampoco se trata de «superarlo» como quien pasa página. Lo que sí sé, por experiencia acompañando, es que hay cosas que suelen ayudar.

Dale nombre a lo que sientes

Reconocer que estás en duelo, y no simplemente «de mal humor» o «sin ganas», ya cambia algo. Te permite tratarte con más paciencia.

No tienes que elegir entre aquí y allí

Muchas personas sienten que, para adaptarse, tienen que renunciar a su origen, o que, para ser leales a su país, no deben disfrutar del nuevo. No hace falta elegir. Puedes construir una identidad que tenga lugar para las dos orillas.

Cuida los vínculos, también los nuevos

Mantener el contacto con los tuyos es importante, pero también lo es dejar que entren personas nuevas en tu vida. Tejer red en el lugar donde vives protege frente a la soledad.

Crea tus propios rituales

Cocinar un plato de casa, escuchar la música con la que creciste, celebrar a tu manera las fechas importantes. Los rituales ayudan a que el pasado no se pierda y a que el presente tenga raíces.

Pide ayuda cuando el peso es demasiado

Si la tristeza no cede, si dejas de dormir o de comer bien, si te aíslas o sientes que no puedes más, hablar con una profesional puede darte un lugar donde ordenar todo esto.

¿Cómo te acompaño en el duelo migratorio?

Soy colombiana, vivo en Cali y atiendo online a personas que viven fuera de su país, muchas de ellas en España. Trabajo desde un enfoque fenomenológico-existencial: partimos de cómo estás viviendo tú esta migración, sin compararla con la de nadie y sin decirte cómo deberías sentirte.

En las sesiones hablamos de lo que dejaste, de lo que estás construyendo y de quién eres ahora, entre un lugar y otro. Puedes conocer con más detalle cómo trabajo en mi página de terapia para el duelo migratorio.

Además, propongo «Entre dos orillas», un grupo online de duelo migratorio de seis sesiones, para grupos de seis a ocho personas. Compartir lo que vives con otras personas que también emigraron suele aliviar la sensación de ser la única persona que siente así. Encontrarás la información del grupo en la página de duelo migratorio.

Si estás atravesando una crisis, ten en cuenta que esta consulta no atiende emergencias. Si tu vida o la de otra persona corre peligro, llama a la línea de emergencias de tu país: en Colombia, el 123 o la Línea 106; en España, el 112 o el 024.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿Se puede sentir duelo migratorio aunque hayas querido emigrar?

Sí. Haber elegido irte no impide que eches de menos lo que dejaste. Puedes estar contento o contenta con tu decisión y, a la vez, sentir tristeza por lo que perdiste. Las dos cosas pueden convivir.

¿El duelo migratorio afecta también a quien regresa a su país?

Puede pasar. Al volver, muchas personas descubren que su país, su familia y ellas mismas han cambiado, y no siempre encajan como esperaban. Ese reencuentro también puede vivirse como una pérdida que merece atención.

¿Por qué me afecta más en Navidad o en los cumpleaños?

Las fechas señaladas nos recuerdan a quién y qué no tenemos cerca: la mesa familiar, las costumbres, la música de esas fiestas. Es frecuente que el duelo se reactive en esos momentos, aunque el resto del año te sientas bien.

¿Puedo hacer terapia con una psicóloga colombiana si vivo en España?

Sí, de forma online. Soy psicóloga colombiana con tarjeta profesional y atiendo por videollamada desde Colombia. El horario de Cali suele encajar con las tardes en España, y compartir contexto cultural ayuda a que no tengas que explicarlo todo desde cero.

Cuando quieras dar el paso, aquí estoy

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