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Emigrar a España: ansiedad, soledad y el choque de los primeros meses

Pendiente: borrador preparado como base; Ana María debe revisarlo, completarlo y firmarlo antes de publicar. [[TODO]]

Sentir ansiedad, soledad y desconcierto en los primeros meses después de emigrar a España es muy habitual, incluso cuando el viaje fue deseado. Es la respuesta a muchos cambios a la vez: dejas a tu gente, tus rutinas y tus referencias. Suele ir cediendo con el tiempo y con apoyos, pero si te desborda o se alarga, pedir acompañamiento puede ayudarte.

La ansiedad al emigrar no aparece solo en quien llega en condiciones difíciles. También le pasa a quien vino con contrato, con papeles en regla y con muchas ganas. Cambiar de país es cambiar casi todo a la vez, y el cuerpo y la mente lo notan.

En este artículo hablo de lo que suelen vivir muchos colombianos y latinos en España durante los primeros meses: la inquietud, la soledad y ese choque cultural que sorprende precisamente porque compartimos el idioma. También de qué es esperable, qué puede ayudarte y cuándo tiene sentido buscar apoyo.

¿Por qué aparece la ansiedad al emigrar, incluso si lo elegiste?

Porque emigrar, aunque sea una decisión deseada, implica muchas pérdidas pequeñas y grandes al mismo tiempo. Dejas a tu familia y a tus amigos, tu barrio, tu comida, tus horarios, tu forma de moverte por la ciudad. Lo que antes hacías sin pensar ahora exige atención.

A eso se suman las preocupaciones prácticas: encontrar vivienda, resolver trámites, conseguir trabajo o adaptarte al que tienes, entender cómo funciona todo. Cuando muchas cosas dependen de que salgan bien, es fácil vivir en alerta.

La ansiedad se puede notar de muchas formas:

  • Te cuesta dormir o te despiertas de madrugada dándole vueltas a todo.
  • Sientes un nudo en el estómago o el pecho apretado sin un motivo claro.
  • Te irritas con facilidad o lloras más de lo habitual.
  • Revisas una y otra vez el móvil, los papeles o las cuentas.
  • Te cuesta disfrutar de lo nuevo porque una parte de ti está pendiente de lo que podría salir mal.

Nada de esto significa que estés haciendo algo mal. Es una respuesta comprensible a un momento de mucho cambio.

¿Qué es el choque cultural y por qué se nota tanto en España?

El choque cultural es el desconcierto que sentimos al vivir en un lugar donde las normas no escritas son distintas a las nuestras. Con España, a muchas personas latinoamericanas les pilla por sorpresa: «si hablamos el mismo idioma, debería ser fácil».

Pero compartir el idioma no es compartir los códigos. Muchas personas me cuentan que lo notan en cosas como estas:

  • La forma de hablar. Un tono más directo puede sentirse como frialdad o brusquedad, aunque no lo sea.
  • Las palabras. Expresiones que allá son normales aquí suenan raras, o al revés, y a veces te sientes corrigiéndote todo el tiempo.
  • Los ritmos. Los horarios de comidas, de comercios y de vida social son distintos, y al principio descolocan.
  • La cercanía. Cuesta más o menos entrar en los círculos de la gente, y la calidez que esperabas tarda en llegar.
  • La mirada de los demás. Comentarios sobre tu acento o tu origen que pueden doler, aunque no siempre vayan con mala intención.

Cada uno de estos detalles es pequeño. Juntos, y en un momento de cansancio, pueden hacer que te sientas fuera de lugar en todas partes.

¿Cómo se siente la soledad del emigrante?

La soledad del emigrante no siempre es estar sin gente. Puedes tener compañeros de piso, de trabajo o incluso pareja, y aun así sentir que nadie conoce tu historia, tus referencias, tus chistes de siempre.

A veces la soledad no es la falta de compañía, sino la falta de alguien que te entienda sin que tengas que explicarte.

También aparece de otra manera: en las videollamadas con la familia. Ves sus caras, pero no puedes abrazarles. Te enteras de los cumpleaños, las enfermedades o las celebraciones por el móvil. Y a veces no cuentas lo mal que estás para no preocupar a quienes están lejos, lo que te deja con todo eso por dentro.

La diferencia horaria con Colombia tampoco ayuda. Cuando tú terminas el día, allá aún están trabajando, y cuando necesitas hablar de madrugada, todos duermen.

¿Qué es normal en los primeros meses y qué merece más atención?

No hay una forma correcta de adaptarse. Pero puede ayudarte tener una idea orientativa de lo que suele ser esperable y de lo que conviene mirar con más cuidado.

Suele ser esperable Merece que pidas apoyo
Nostalgia y ganas de llorar en ciertos momentos Tristeza casi todos los días durante semanas
Dormir peor algunas noches Insomnio que no cede y te deja sin energía
Dudas sobre si fue buena idea venir Sensación de que nada tiene sentido o de no tener salida
Cansancio por tantos trámites y novedades Ya no te apetece nada, ni siquiera lo que antes te gustaba
Ganas de estar con gente de tu país Aislarte por completo, sin hablar con nadie
Preocupación por el dinero o el trabajo Ataques de pánico o una ansiedad que no te deja funcionar

Si te reconoces en la columna de la derecha, no es una señal de debilidad. Es una señal de que estás cargando mucho y de que no tienes por qué hacerlo sin ayuda. En la página sobre ansiedad y depresión te cuento cómo acompaño estos momentos.

¿Qué es el síndrome de Ulises?

Es un nombre que quizá te encuentres si buscas información. El psiquiatra Joseba Achotegui lo describió como el «síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple». Se refiere a personas que emigran en situaciones muy duras: separación forzada de sus seres queridos, lucha por la supervivencia, miedo constante o fracaso del proyecto migratorio.

Achotegui lo sitúa en el límite entre la salud mental y la psicopatología. Es decir, no lo plantea como una enfermedad, sino como la respuesta de una persona sana a un estrés que supera lo que cualquiera podría sostener.

No todas las personas que emigran viven esto. Pero la idea de fondo es útil para todas: lo que sientes tiene mucho que ver con las condiciones en las que estás viviendo, no con un fallo tuyo. Si quieres entender mejor las pérdidas que trae consigo emigrar, te recomiendo el artículo sobre qué es el duelo migratorio y cómo afrontarlo.

¿Qué puede ayudarte durante los primeros meses?

No hay recetas, pero hay cosas que a muchas personas les sirven:

  1. Date permiso para que cueste. Adaptarte no es una prueba que haya que aprobar rápido.
  2. Cuida lo básico. Dormir, comer a tus horas y moverte un poco cada día ayudan a que la ansiedad baje de volumen.
  3. Crea pequeñas rutinas. Un café en el mismo sitio, un paseo, una llamada fija con tu familia. Lo repetido da sensación de hogar.
  4. Busca comunidad, sin obligarte. Asociaciones, grupos de tu país, actividades que te gusten. Basta con un par de vínculos de confianza.
  5. Lleva contigo lo que te sostiene. Tu música, tus comidas, tus costumbres. No tienes que elegir entre la persona que eras y la que estás siendo.
  6. Habla de lo que extrañas. Con alguien que te escuche sin minimizarlo ni darte consejos rápidos.
  7. No te compares. Las redes sociales de otros emigrantes muestran la parte bonita. Tu proceso es tuyo.

¿Cuándo buscar acompañamiento psicológico estando lejos?

Cuando sientas que la tristeza, la ansiedad o la soledad están ocupando demasiado espacio en tus días. También cuando simplemente necesites un lugar donde hablar de lo que estás viviendo, sin tener que fingir que todo va bien. No hace falta esperar a estar muy mal.

Soy psicóloga colombiana con tarjeta profesional y atiendo online desde Cali. Acompaño a colombianos y latinos en España y en otros países en este momento de su vida. Trabajo desde un enfoque existencial: partimos de cómo estás viviendo tú este cambio, de lo que dejaste, de lo que buscas y de lo que todavía no tiene nombre. Como Cali va por detrás de la hora española, es posible encontrar sesiones por la tarde en España.

Si te interesa, en la página de acompañamiento en duelo migratorio te cuento cómo trabajo. Allí también encontrarás información sobre «Entre dos orillas», un grupo online de duelo migratorio de seis sesiones para entre seis y ocho personas, pensado para compartir esta experiencia con otras personas que la están viviendo.

Y si tu familia en Colombia también está sintiendo tu partida, quizá les sirva leer sobre el duelo de los que se quedan.

Si estás en crisis

Esta consulta no atiende emergencias. Si sientes que estás en peligro o que no puedes más, llama a la línea de emergencias del país en el que estés: en España, al 112 o a la línea de atención a la conducta suicida, 024; en Colombia, al 123 o a la Línea 106.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿Es normal arrepentirse de haber emigrado durante los primeros meses?

Sí, es algo que muchas personas sienten en algún momento. Las dudas no significan que te hayas equivocado: suelen aparecer cuando el cansancio y la soledad pesan más que los motivos por los que viniste. Conviene no tomar decisiones grandes en los peores días y darte tiempo para ver cómo evoluciona.

¿Puedo hacer terapia con una psicóloga colombiana si vivo en España?

Puedes hacer terapia online conmigo. Soy psicóloga colombiana con tarjeta profesional y atiendo online desde Colombia a colombianos y latinos que viven en el exterior. La diferencia horaria con Cali permite encontrar sesiones por la tarde en España.

¿Cuánto tiempo dura el choque cultural?

No hay un plazo fijo. Depende de tu situación (papeles, trabajo, vivienda), de los apoyos que tengas y de lo que dejaste atrás. Para muchas personas los primeros meses son los más intensos, y luego el día a día se va volviendo más familiar, aunque la nostalgia puede volver en fechas señaladas.

¿La soledad del emigrante se pasa haciendo amigos?

Hacer vínculos nuevos ayuda mucho, pero no siempre llena el hueco de quienes quedaron allá. A veces la soledad tiene más que ver con no sentirte comprendido o comprendida que con estar sin gente alrededor. Por eso también ayuda tener espacios donde hablar de lo que extrañas sin tener que explicarlo todo.

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